Project managers españoles en el extranjero
Sacha Gutiérrez Bochet
Delegado de Iddip en Varsovia
En qué ciudad está trabajando?
En Varsovia, donde abrimos oficina propia en el año 2005. Desde aquí atendemos otros proyectos en Polonia, así como en Bucarest, en Rumanía y en Bulgaria (Sofía).
¿Qué diferencias sustanciales ha encontrado?
Las fases de nuestro trabajo aquí no se corresponden con las habituales que manejamos en España: la intervención de los diferentes agentes se produce con otros ritmos y por tanto hemos tenido que adaptarnos a ellos.
Por ejemplo, la licitación de un proyecto suele empezar mucho antes de tener lo que en España conocemos como proyecto de ejecución terminado, por lo que la documentación que se precisa o el análisis de las ofertas requieren de procedimientos diferentes.
En el caso de su empresa, ¿tienen un socio local?
Tardamos muy poco en buscar un socio polaco. De hecho, llegamos sin intención de quedarnos, para establecer una primera colaboración con técnicos locales para un proyecto concreto, y fue un par de meses más tarde cuando decidimos abrir oficina, pero manteniendo la colaboración con el socio local. Eso nos permitió acceder rápidamente al conocimiento necesario para poder ser útil a nuestros clientes sin un alto costo de aprendizaje, a la vez que empezamos a montar nuestro propio equipo. Lo importante fue buscar un equilibrio para nuestro cliente.
¿Ha vivido alguna situación de falta de comunicación?
Quizás, lo más difícil en los momentos iniciales es entender una cosa tan simple como cómo se pueden fijar los costes para un proyecto cualquiera en función de sus superficies en las fases iniciales del proyecto. No se trataba de un problema de idioma. Habituados a tratar cada uso pormenorizado de un edificio residencial, por ejemplo – uso residencial, de trasteros, de garajes, locales comerciales, zonas comunes-, multiplicando por un módulo concreto en función de cada superficie construida para obtener el montante de la inversión, en Polonia hablaban sólo del coste por metro útil de superficie residencial, estando incluido en este módulo la repercusión del resto de usos (garajes en sótano, locales comerciales, etc.) que hubiese en el edificio. Costó tiempo llegar a manejar esta situación, pero más difícil todavía ha sido la situación cuando con la llegada de tantas empresas españolas hemos conseguido contaminar a los locales con nuestra forma de desglosar un proyecto por usos: ahora, ya no puedes saber nunca si el dato que está recibiendo de un polaco está expresado en su modo habitual o en el nuestro. Necesitamos aclaraciones continuas.
¿Cómo definiría el proceso de internacionalización de los españoles?
No conozco con detalle cómo lo están haciendo otras firmas españolas, pero creo que en este sector somos los menos internacionales. Compañías francesas, inglesas, americanas e incluso irlandesas nos llevan una gran ventaja. Parece que nuestros técnicos han salido fuera más de la mano de las grandes constructoras que de las empresas de PM, reflejando la propia situación nacional. En los países donde nosotros trabajamos, la presencia de firmas españolas del sector es escasa.