¿La construcción es un producto poco eficiente?
Jaume Cuxart Fonolleda
Subdirector Área Management de GPO
Confieso que este título coincide con un Estudio realizado por J.M. Aced, Ingeniero Industrial, y patrocinado por el Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña, con la única salvedad de que lo que aquí se pone en interrogación, en el mencionado estudio aparece como afirmación.
En las conclusiones del mismo se señala que el proceso constructivo es aún muy artesanal, que en el diseño de las estructuras es necesario potenciar la investigación y el desarrollo de nuevas tipologías y nuevos materiales frente a una ingeniería legalista y defensiva, que las instalaciones deben considerarse como un elemento clave y de mejora de prestaciones, calidad y confort y no como un elemento secundario y accesorio de la construcción, y lo que es básico, que hay que concebir las instalaciones analizando su ciclo de vida total, dando mayor importancia al costo de mantenimiento del edificio. También se indica que hay que introducir nuevos materiales que no alteren el medio ambiente y se puedan reciclar sin coste excesivo, que ya están disponibles en el mercado pero que se utilizan poco a causa de una mano de obra no cualificada.
Sin embargo, no comparto con el redactor del estudio mencionado la contundente afirmación de que la construcción es un producto poco eficiente. En España estamos llevando a cabo grandes obras de arquitectura e ingeniería, que no tienen nada que envidiar a las que se realizan en otros países y contamos con arquitectos, ingenieros y empresas constructoras de reconocimiento mundial que logran la satisfacción del cliente.
No obstante, es bien cierto que existe una opinión bastante generalizada de que las obras duran y cuestan más de lo previsto y que la calidad resultante en muchas ocasiones no se corresponde a las expectativas de los usuarios. Este estado de opinión es innegable y en consecuencia, resulta imprescindible tomar medidas para corregirlo.
En este sentido, es destacable la conclusión de J.M. Aced en el sentido de que la construcción ha de apostar fuerte por equipos multidisciplinares en igualdad de condiciones, técnicos competentes en diseño conceptual, en urbanismo, en estructuras, instalaciones, materiales, costos, proyectos de detalle y sostenibilidad, entre otros y que en cualquier caso todos estos técnicos han de ser dirigidos y gestionados por un project management. Esta última conclusión es primordial para mejorar nuestro sector de la construcción.
El sistema tradicional de organización de la construcción formado por el triángulo PROPIEDAD / ARQUITECTURA / CLIENTE no puede dar una respuesta adecuada en proyectos de envergadura y hay que introducir nuevos agentes y sistemas de organización. En este nuevo contexto la figura del project Manager, apoyado en un equipo eficiente que gestione, coordine y controle todo el proceso desde su gestación hasta su puesta en marcha y entrega, resulta efectivamente indispensable.
Ya hemos comentado en muchas ocasiones que para asumir las obligaciones y responsabilidades de esta función, una de las claves del éxito es estar desde el inicio de la operación, para así, ayudar a la Propiedad a definir los objetivos del proyecto y los requisitos técnicos y estratégicos que se requieran asumiendo el papel de liderazgo del proyecto, llegando donde no llega, en algunas ocasiones el Cliente y alineando intereses con éste. Otro aspecto importante para el éxito del proyecto es contar con un equipo de profesionales experimentados en obras, con las dedicaciones necesarias, que conozcan los procedimientos y metodología de este sistema de gestión y que estén coordinados por un buen Director de Proyecto, figura ésta última que según la Asociación Francesa de Ingenieros de Estimación y Planificación de Proyectos tiene que tener y utilizar en mayor o menor medida a lo largo del proceso los siguientes perfiles: Planificador, Líder, Técnico, Negociador, Psicólogo, Vendedor, Economista.
Pero, además, considero oportuno destacar un concepto primordial en el servicio de Project Management: la ingeniería de valor, es decir la aportación durante la fase de proyecto de valor añadido optimizando los costes de construcción y los de explotación de los edificios a lo largo de su vida útil.
En este sentido, por un lado las nuevas tecnologías, la domótica, los nuevos materiales, y por otro lado el crecimiento de las concesiones o derechos de superficie para periodos largos de tiempo después de la entrega, obligan a contar con especialistas asesores que formando parte del equipo de Project Management, aporten esta visión de optimización global ante los redactores de los Proyectos, como delegados de la propiedad y colaborando abiertamente en la toma de decisiones sobre aspectos técnicos que repercutan en costos de construcción y/o mantenimiento, sin que ello signifique interferir en las funciones y responsabilices del equipo redactor del Proyecto, si no tan sólo apoyar y colaborar como representante de la Propiedad y si cabe, aportar su experiencia y conocimiento en nuevos materiales y sistemas constructivos.
Con todos estos planteamientos y contando además con estudios de arquitectos, compañías de ingenierías y empresas constructoras que busquen la excelencia, quieran innovar y destinen recursos para ello, estaremos en el buen camino para lograr que la construcción se convierta en un producto eficiente.