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La evaluación de la Gestión Integrada de Proyectos en el sector residencial privado

Fernando Díaz

Director Técnico de Lar Sol

La evolución que en los últimos años ha experimentado el sector del Project Management demuestra de manera clara el cambio de mentalidad del a veces inmovilista sector español de la promoción inmobiliaria y la construcción. Se está produciendo una adaptación en la gestión de los recursos acercándose al experimentado criterio anglosajón, apreciación que no quiere indicar la infalibilidad del sistema, el cual, como todos los procesos, tiene sus debilidades.

Tradicionalmente, la Gestión Integrada se entendía como una herramienta única y exclusiva para proyectos singulares y de gran envergadura: grandes plantas industriales, centros comerciales… En todos ellos, los volúmenes a gestionar en escasas partidas explicaban por sí sola la necesidad del sistema. Ha sido recientemente cuando el modelo residencial, totalmente alejado de la filosofía de los proyectos anteriores, ha entendido que podía aprovechar las bondades del Project Management.

Es así como el mercado del promotor residencial aprovecha el tirón de la Dirección Integrada. La mayoría de las empresas promotoras que están optando por esta práctica se han iniciado en ella ante la necesidad de externalizar sus departamentos técnicos, facilitando así la incorporación de nuevas prestaciones por parte de las empresas de Project Management.

Grupo Lar, como empresa pionera en la implantación de la Gestión Integrada de Proyectos, y en particular Lar Sol, como su unidad de negocio especializada en la residencia vacacional, siguen apostando por este modelo de gestión, integrándola en la práctica totalidad de sus promociones de viviendas.

La toma de decisión sobre la gestión del proyecto residencial está motivada por la mejora de objetivos en coste, plazo y calidad. El mayor control sobre todo el proceso del proyecto conlleva descubrir posibles desviaciones, que acabarán afectando de manera indirecta a la satisfacción final del comprador residencial, y optar por posibles soluciones a tiempo para corregir dichas desviaciones. La gestión profesionalizada del proyecto, así como de todos los recursos, facilita esta tarea, pero resulta absolutamente fundamental la implicación del Project Manager no sólo en el proyecto sino en sus objetivos: debe hacer suyas estas metas.

Para Lar Sol, el Project es una prolongación directa de nuestra organización, es en él en quien debemos depositar toda nuestra confianza, ya que será nuestros ojos durante el desarrollo del proyecto. De su gestión dependerá que se alcancen los objetivos previstos, y es en ese momento, en la toma de decisión de los mismos, en el que debería entrar a formar parte de la estructura.

¿De qué manera, si no, podría hacer suyos esos objetivos? Unas metas difícilmente alcanzables o irreales no pueden ser asumidas por nadie que no haya intervenido en su toma de decisión. Por tanto, la implicación del Project debe existir desde las fases iniciales de cualquier proyecto. Bien es cierto que en contadas ocasiones somos capaces de conseguir que dicha figura se incorpore tan temprano; en la mayoría de los casos, los objetivos los marcamos cuando la operación de compra del suelo aún no ha sido cerrada, ni tan siquiera aprobada.

El criterio general que queremos imprimir a todos las promociones de Lar Sol es el de crear "colaboradores", pues poco nos aportan los "prestadores de servicios". Ésta debe ser la imagen que un buen Project ha de transmitir a sus clientes, y es la que cualquier promotor tiene que buscar.

Resulta obvio que una confianza así no se puede generar de manera espontánea. Es necesaria una relación de colaboración que perdure en el tiempo, y en la mayoría de los casos nos encontramos que viene dada por las relaciones directas entre el Project y el Promotor: el peso específico de éstas supera al que ofrece la empresa de Project Management como tal. En Lar Sol, antes de cerrar una contratación, buscamos la entrevista personal con el posible equipo que será asignado a cada proyecto.

La otra cara de la moneda se presenta de la misma manera: una mala elección del equipo puede suponer el descalabro de una operación, al no conseguirse la implicación total en el proyecto de todos los intervinientes en el mismo.

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